EL DÍA DE MI MUERTE.
12 05 2008Será un día quizás tranquilo o quizás muy ajetreado, tendré la edad de 35 años, joven aún, quizás tendré el trabajo que siempre soñé, seré escritora de una revista muy famosa e importante, en el ámbito de la moda y el espectáculo. Tendré mi propia columna en varios periódicos de renombre, mi vida será un éxito para entonces, conoceré gente a parte de importante, muy valiosa en lo sentimental, supongo que no estaré casada, tendré varias relaciones, de las cuales ninguna habrá causado revolución en mi corazón y todas ellas habrán pasado como un día nublado, gris.
Tendré mi propio apartamento, ubicado en alguna ciudad tranquila, en algún estado del país, aún no sé cuál, habré pasado por varios obstáculos y tal vez todavía me persigan fantasmas del pasado.
Mi vida, a esa edad, no tendrá un gran brillo, sólo sé, que estaré muy tranquila, quizás con un poco más de vicio al cigarro y al café, y es que con mi trabajo, será muy pesado, andaré con la agenda a tope, con eventos sociales que cubrir y a veces en la soledad de mi apartamento escribiré otros artículos que conmuevan en la vida cotidiana a muchas personas que se sientan en el mismo estado de ánimo que yo.
Un día de esos, que tengo la tarde libre, se me ocurre ir al médico, el cuál me diagnostica enfisema pulmonar, en un grado, bastante preocupante, obviamente me prohíbe el cigarro, es mi médico y aparte mi amigo, el que toda mi vida he visitado, somos amigos, el me ama, y yo, sólo lo trato como eso, amigo, nunca lo dejo pasar de ahí, lo aprecio, porque siempre ha estado conmigo, pero yo, no tengo tiempo para amar, por eso, el fracaso de mis demás relaciones; el trabajo me consume, mi vida tranquila pero vacía.
Esa misma vez, me invita a cenar, y dice querer platicar conmigo, esta vez, accedo, pues mi vida, ya está en riesgo, no creo que deba dejar pasar la oportunidad, estamos, en algún lugar, muy bonito, donde hay algún pianista y gente muy bien, gente de dinero, esa gente con un mundo de cosas caras y yo, llego, en un súper auto, con él, muy bien arreglada, con muy buen cuerpo, muy bonita, a mis 35 años, me sé ver bien, me cuido, y como no tengo otra cosa que hacer, es fácil, estar de buena forma. He dedicado el tiempo en mi.
Bueno, estamos en el restaurante, y entre cosas que hemos platicado, y el, llega a la conclusión de amarme tanto, que no está dispuesto a perderme, me ruega estar con él, y yo, sintiendo un gran aprecio por el, le digo, que sí, que acepto darle esa oportunidad que casi toda la vida de conocernos le he negado, y pienso que quizás, sea él, lo que me hace falta y lo que siempre me añorado.
Pasan unas semanas, y a la vez,mi enfermedad va avanzando, el médico, ahora mi novio, ha estado al pendiente de mi, pero cree que ya no hay mucho que hacer, el, triste me lo dice, yo, siempre objetiva, le digo que piense en lo bien que vamos a pasar, el tiempo que queda, yo, triste en mi interior, el, envuelto en llanto y dolor.
Esa noche, fue bonita, inolvidable,nos amamos con intensidad, me di cuenta que en verdad lo amaba, que cada día que pasaba, lo quería más y más, pero también me di cuenta que cada día que iba pasando, era un día menos que yo podía vivir con el.
Entre risas, momentos inolvidables y momentos de desesperación, por mi maldita enfermedad, llegó, el día, el día en que ya no podía ni levantar la mano, me faltaba el aire, yo, estaba en una cama de hospital, no recuerdo muy bien , mis padres, afuera, el, también estaba ahí, esperando, por mi, todos con el alma destrozada y en un hilo, yo, sólo veía cada vez menos lo que sucedía, iba perdiendo el conocimiento, hasta que perdí la razón, yo, ya no estaba ahí, me fui, me morí.
Mi alma, subió, y desde arriba, vi todo, pude ver como mis padres y mi hermana, caían en dolor, como él lloraba por mi, yo, desde arriba, sólo me puse seria, quería evitar ese dolor, pero ya no podía, ya no había que hacer, todo lo que pasó, se llevaron mi cuerpo, llegaron los del funeral, me llevaron a esa cama donde se hace la autopsia, mi cuerpo abierto de par en par, momento triste, el saber que yo, ya no estaba ahí, me desesperaba, sólo pedía a Dios cuidara de ellos, y al final me fui.
Fui a mi casa, le di un beso a todos . A él, lo visité, lo encontré derrotado, pero en sus sueños, le dije que fuera fuerte, que pronto encontraría una mujer digna de el, de igual forma me fui. Descanso en paz. Mi vida, fue como yo la quise hacer, lo que viví y hasta donde lo viví, así lo quise.
KARINA SANTIAGO ALEJANDREZ.
(1987 - 2022)
MURIÓ A CAUSA DE ENFISEMA PULMONAR.
P.D. Producto de mi imaginación.
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